ESCALOFRIANTE| Buscaba el celular y el cadáver seguía adentro de la casa
Una oscura trama de horror y manipulación continúa sacudiendo a la provincia de Córdoba en torno al aberrante caso que investiga la justicia local, donde cada movimiento del principal sospechoso arroja nuevas y desconcertantes sombras sobre lo ocurrido. Mientras la sociedad entera sigue atónita ante la brutalidad de los hechos, las autoridades judiciales profundizan en una serie de pistas tecnológicas y testimoniales que no hacen más que agravar de manera contundente la situación judicial del imputado en este expediente.
Lejos de tratarse de un episodio lineal, el avance de las pesquisas en el expediente pone bajo la lupa una serie de maniobras sumamente oscuras y calculadas ejecutadas en el escenario del crimen, revelando un trasfondo de frialdad escalofriante que desconcierta tanto a los investigadores como a los allegados de la víctima fatal.
Es precisamente en este punto del recorrido procesal donde los voceros de la querella y los informes periciales comienzan a descorrer el velo de los enigmas planteados desde el inicio de la instrucción. Las recientes revelaciones técnicas apuntan de lleno a que el imputado habría manipulado el teléfono celular de la adolescente damnificada durante las horas posteriores a haberle quitado la vida, un dato clave que hasta el momento se mantenía en un cono de sombra y que redefine por completo la cronología del macabro suceso.
A pesar de que el aparato físico de la joven jamás pudo ser hallado por los sabuesos de la Policía Judicial, el minucioso análisis informático sobre las líneas y las plataformas virtuales arrojó certezas ineludibles sobre una actividad inusual en el equipo luego del trágico desenlace. “Tenemos la certeza de que lo utilizó post-mortem también al dispositivo Barrelier”, sentenció la abogada Alaniz, en diálogo con Mariela Lencina, dejando en evidencia un ardid orientado a ganar tiempo, desviar la atención y fingir que la menor continuaba con vida mientras su cuerpo permanecía oculto en el domicilio.
Las sospechas de los pesquisas indican que este uso deliberado incluyó la supresión de conversaciones fundamentales, registros de llamadas o la redacción de mensajes estratégicos destinados a despistar a su entorno. Conviene recordar que la adolescente había accedido al inmueble bajo ardid, convocada por el agresor mediante la falsa promesa de entregarle un obsequio destinado a su madre.
Paralelamente, las tareas orientadas a la supresión y borrado de vestigios comprendieron otras facetas igualmente perturbadoras dentro de la llamada “casa del horror”. Durante los procedimientos de revisión ocular, los peritos advirtieron la existencia de una cámara de vigilancia emplazada en el dormitorio donde se perpetró el ataque, la cual carecía por completo de su tarjeta de memoria interna.
Para los encargados de llevar adelante la investigación, este faltante se acopla perfectamente a la ruta digital del teléfono como parte de una táctica sistemática de limpieza de rastros materiales. Desde la perspectiva de la representación legal damnificada, semejante conducta denota un trasfondo calificado como un perfil “siniestro y macabro” que apostaba de lleno a lograr la impunidad absoluta mediante la simulación y el engaño.
En simultáneo, el equipo fiscal encabezado por Raúl Garzón dirige su lupa hacia el grado de participación que le cabría a Marianela Palmero, pareja del acusado, en este entramado de encubrimiento y silencio. Los peritajes permitieron constatar que dicha mujer eliminó registros de chat en la plataforma WhatsApp correspondientes a la misma noche del suceso, en los cuales indagaba de manera directa acerca de los gritos que se percibían al interior de la propiedad.
Frente a estos contundentes elementos incorporados al expediente, la querella reclama con firmeza que el abanico de imputaciones y detenciones se extienda hacia otros moradores de la finca que habrían optado por guardar un pacto de silencio cómplice. Entre tanto, el principal sospechoso continúa alojado en el establecimiento penitenciario de Cruz del Eje, aguardando los pasos procesales determinantes para que la causa sea elevada de manera definitiva a la etapa de juicio oral.

